Rodin

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Foto Karem Sánchez Noviembre 2015

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Peace, beyond a political agreement: A Statement by the Bahá’í community of Colombia



Peace, beyond a political agreement:
A Statement by the Bahá’í community of Colombia



The Baha’i community of Colombia has released an open letter appealing to all Colombians to seize an “historic opportunity” and work for the cause of peace. The letter comes in advance of the signing of a peace deal between the Colombian government and the Revolutionary Armed Forces of Colombia-People’s Army (FARC-EP) on 26 September.

“We have seen that small, voluntary acts of service can produce profound and lasting changes in families, children, and their neighborhoods," explained Ximena Osorio, a representative of the Colombian Baha’i community. "Each individual has the potential to become an active agent of social change and contribute to building a peaceful society.”

From Bahá'i World News Service Press release (http://news.bahai.org)/
25th September 2016



You can read the full statement here:


La Paz, más allá de un acuerdo político



La Paz, más allá de un acuerdo político
Declaración de la Comunidad Baháì de Colombia



'El propósito de esta declaración es transmitir a nuestros conciudadanos en el país que la comunidad bahá’í de Colombia comparte los sentimientos de alegría y esperanza que generan la llegada del fin de más de cincuenta años de conflicto armado, así como ofrecer nuestros pensamientos respecto a algunos principios y valores que consideramos relevantes para consolidar estos anhelos de paz y reconciliación en hechos concretos y duraderos.'    

Extracto de la Carta de la Asamblea Nacional de los Bahá'is de Colombia,  
22 de Septiembre de 2016
16 de'Izzar (Fuerza, 175 E.B    

Les invito a leer la declaración completa en este enlace.






domingo, 10 de julio de 2016

Proeza musical…, La vida una proeza.



Para R. J. Z. B, con afecto



Las proezas son inspiradoras. Implican un héroe o una heroína que con denuedo emprende una  empresa imposible. Luego de actos osados y valerosos cumple su cometido. Sin embargo, pareciera que el universo de la realización de las proezas se reservara solo para el mundo de la ficción tan popular entre los niños y jóvenes. Pareciera que las hazañas pertenecen a los superhéroes, la mujer maravilla o superman. Y justamente, como son   producto de la imaginación, sugieren estar  por fuera de la esfera de la vida cotidiana, del mundo de lo  posible. En otras palabras,  las proezas y  los héroes que las realizan  son inalcanzables para el común de los mortales. La mayoría de nosotros.

Hace poco y  por accidente, me encontré con la  magnífica realización de una proeza humana en un ámbito en donde rara vez se registran hazañas: el musical. Un video en youtube  reproducía la transmisión radial en vivo de un evento tradicional que cada año, entre julio y septiembre, realiza  la  BBC de Londres,  el Prom 2015.  Como  todos los años, se celebraba la música clásica y sus intérpretes.  En esta oportunidad, el lugar era  el Royal Albert Hall de Londrés. La fecha,  el 5 de septiembre de 2015. El artista,  el magnífico chellista Yo Yo Ma. La obra, las seis suites para chello de Johan Sebastian Bach. Lo singular, la interpretación continua, solo con un breve receso de 15 minutos, de todas las suites una tras otra. Los conocedores lo consideraron una proeza musical, intelectual y física.

La voz del presentador de la emisora radial inglesa me llevó a la evocación  uno de los más queridos recuerdos de mi infancia. Cuando las radio novelas activaban mi  imaginación  y recreaba los mundos y las aventuras de Arandú o de Kalimán y su querido amigo Solín. Cuando el cuerpo no daba para más y en compañía de mi querida abuela, mamita Aurita, pasábamos horas enteras tejiendo, bordando o leyendo.  La  voz clara, bien modulada, con  un inconfundible inglés con acento británico del presentador de la BBC y todo el audio de la interpretación, me hizo imaginar el evento así.

Los ojos, los oídos y los corazones de 5000 espectadores emocionados y expectantes se dirigían fijamente a   Yo Yo Ma y su chello. Los dos,   en la infinitud y soledad del escenario. El estudio sistemático y profundo por más de 40 años de vida musical  le permite  al artista recorrer de memoria las notas sublimes de la obra de Bach. Las sutilezas, los énfasis, la emoción y el virtuosismo hacen de esta una interpretación única, irrepetible. El esfuerzo físico, probablemente los músculos cansados, los estiramientos frente al público que le otorgan un carácter de humanidad a la proeza,  no hacen mella en una ejecución que los expertos consideraron impecable. A medida que, uno tras otro, se sucedían los 36 movimientos de las seis suites, se tejía entre la audiencia y el intérprete una conexión  más allá de lo corpóreo.  Se diría una experiencia de comunión cósmica, casi mística, espiritual.  Dos horas y 47 minutos de ininterrumpida y magistral interpretación. Pero hay más. Luego del aplauso fervoroso y la ovación admirada, luego de la expresión  de la emoción máxima y exultante, luego de regresar al escenario varias veces para recibir la lluvia de aplausos y el agradecimiento por semejante despliegue de virtuosismo,  Ma, en un extraordinario gesto de generosidad y más allá del límite de todas las energías ofrece al público un encore, el bono extra. En recuerdo de (y  tal vez en auxilio para) los que sufren en el mundo, interpreta una pieza adicional: El cant dels ocells. Obra emblemática convertida en  himno a la paz, gracias a otro sublime maestro de la interpretación del chello,  Pau Casals.

Creo que  las proezas   inspiran  porque, como seres humanos dotados de múltiples talentos y facultades, hemos sido llamados a cumplir el propósito de nuestra vida. Ella es en sí misma una gran hazaña. Es allí donde se encuentra su sentido y su significado. El asunto es que a veces perdemos de vista que nuestra existencia, es tal vez la más grande proeza que podemos realizar. Esfuerzo sistemático, estudio constante,  humildad frente a la tarea, generosidad, entre muchas otras características, se encuentran entre las claves para afrontar la empresa y realizar la proeza. ¿Quién se animará a escuchar  la interpretación? De pronto, el solo hecho de escuchar  y seguir cada nota será la hazaña del día para algún oyente que encuentre en la música el solaz a sus dificultades, el alivio en tiempos difíciles. Eso es lo que anima a Yo Yo Ma  diariamente a realizar sus proezas musicales.







‘El arte del músico está entre aquellas artes que son dignas de máxima alabanza y conmueve los corazones de los acongojados. Por tanto, (…), toca y canta las santas palabras de Dios con maravillosos tonos en las reuniones de los amigos, para que el oyente se libre de las cadenas de la tristeza y la pena, y su alma salte de alegría y se humille en oración al dominio de Gloria.’
‘Abdul-Bahá

                                                                               Selección de los Escritos (74.1)










domingo, 29 de mayo de 2016

Misión: Consolar y procurar el bienestar de las personas…

Para uno que  consuela, el Dr. Augusto Ramirez

Desde hace tres meses enfrento una  condición de salud que ha puesto a prueba todos mis recursos espirituales, físicos y emocionales. Una parálisis de Bell que afecta el lado derecho de mi cara. Su manifestación más visible es la deformidad que produce y que ha hecho que en ciertos espacios se me reconozca como la señora de la cara torcida. Después de la primera semana de su manifestación desapareció el dolor inicial. Solo quedó la rigidez y la asimetría facial que con los más variados tratamientos, convencionales y alternativos, además de mucha paciencia empieza a ceder. El remedio más certero para el alivio, me dicen todos, es el tiempo y la paciencia. Conversando sobre lo intempestivo de su aparición, uno de mis hijos me ha dicho que esta es mi ‘enfermedad de reflexión’. Después de casi doce semanas de sentir que navego en montañas rusas físicas y emocionales creo que él tiene toda la razón. Esta, como muchas otras enfermedades graves y no tan graves,  me ha brindado  la oportunidad de reflexionar sobre  aspectos que los afanes y trajines de la vida cotidiana normal no dejan percibir en toda su magnitud. A algunos de ellos quiero referirme en esta oportunidad.

En primer lugar,  al enorme amor, cariño, afecto, solidaridad, apoyo, paciencia y comprensión de familiares, amigos, colegas, estudiantes y conocidos. Todos con sus oraciones, voces de aliento y esperanza me han ayudado a sobrepasar los pozos profundos de la desesperación y el desaliento cuando éstos me han atacado en los momentos más difíciles. ¡Cuánto aprecio ahora como receptora agradecida el significado de cada uno de esos términos que expresan cualidades y virtudes! Las flores, tarjetas, mensajes alentadores, saludos enviados, los pensamientos… hacen parte de ese necesitado bálsamo curativo.

En segundo lugar,  lo mucho que significa en estos tiempos que corren el  poder tener acceso a una atención médica integral y oportuna. Algo que hoy, al leer las noticias en los medios de comunicación,  parece ser el privilegio de unos pocos y no de todos como debería ser al tratarse de uno de los más elementales derechos humanos: El derecho a la atención de la salud. No puedo menos que agradecer a todo el personal del Servicio Médico de la Universidad del Valle que de una manera  u otra me ha acompañado y me sigue acompañando en este proceso. Pero más allá de la oportunidad en la atención, en otorgar las autorizaciones para realizar los más variados y complejos exámenes diagnósticos y  terapias, así como para reclamar los medicamentos; lo que más  agradezco ha sido su trato humano, empático y de consuelo. Los doctores Olave, Restrepo, Paz, Díaz, Rojas,  también  la jefe Gloria, me han ofrecido sus palabras tranquilizadores cuando más las necesitaba. Me trataron como la persona y ser humano que soy y no como el número abstracto y anónimo de las historias clínicas que identifica a los pacientes en la mayoría de las  instituciones de salud de este sistema que a todas luces naufraga en la lógica del lucro y la ganancia empresarial, o de su bancarrota.

Finalmente, quiero referirme al título de esta entrada. Lo leí al azar, casi por suerte y en uno de los más tremendos momentos de angustia, en una de las paredes de Holística Medicina Integral donde el Dr. Augusto Ramírez atiende a sus pacientes con terapias alternativas como la acupuntura y la homeopatía.

En mi quehacer docente y profesional en una Facultad de Administración, son muchos los enunciados de Misión que leo como parte de la caracterización y  planeación estratégica de las más variadas organizaciones. Para escribir esta entrada revisé los enunciados de algunas entidades de salud. Las expresiones  más frecuentes son  ‘satisfacer las necesidades de salud’, ‘la competitividad, la labor en equipo, la excelencia, la humanización y dignificación de la persona’, ‘mejorar la calidad de vida’ ‘ofrecer calidad y seguridad en la atención’. Todas ellas son muy loables e importantes de llevar a la práctica. Pero solo en ésta sentí que la misión de la organización, más que un cuadro protocolario en la pared, se dirigía a mí como paciente, como ser sufriente, como ser humano: ‘Consolar y procurar el bienestar de las personas ofreciendo diferentes servicios de medicinas alternativas’.
Y en verdad, ¡Que tan importante es consolar! Como formal gramatical  que denota acción,  el verbo, en sus diferentes acepciones implica aliviar, ayudar, tranquilizar, mitigar, alentar, animar, confortar, calmar, desahogar,  serenar  la pena, el disgusto, la aflicción, la pesadumbre, el dolor, la congoja, el pesar,  la consternación o la desolación de una persona, en suma mejorar el estado anímico. En un sentido amplio y general, y no solo en lo relativo a la enfermedad física ¿Quién no requiere de consuelo, en estos días? De hecho, consolar y procurar el bienestar de los demás debería ser, en aras de nuestra condición de humanidad,   la misión de todos nosotros. Un permanente y elevado acto de altruismo y generosidad.
Puesto que consolar se relaciona con alegría y tristeza les dejo con este fragmento del querido Khalil Gibran, hoy que casi terminamos mayo.





 Los dos cazadores
[Cuento. Texto completo.]
Khalil Gibrán



Cierto día de mayo Alegría y Tristeza se encontraron a orillas de un lago. Se saludaron y se sentaron junto a las tranquilas aguas y conversaron.
Alegría habló sobre la belleza que reina sobre la tierra, del cotidiano encanto de la vida en el bosque y entre las colinas, y de las canciones escuchadas al amanecer y al anochecer.
Y Tristeza estuvo de acuerdo con todo lo que Alegría había dicho; pues Tristeza conocía la magia de la hora y la belleza de aquellas cosas. Y Tristeza habló con elocuencia cuando se refirió a los campos y a las colinas de mayo. Alegría y Tristeza conversaron un largo rato y estuvieron de acuerdo con todas las cosas que conocían.
En ese momento pasaban por la otra orilla dos cazadores. Miraron hacia la otra ribera y uno dijo:
-Me pregunto quiénes son esas dos personas.
Y el otro dijo:
-¿Has dicho dos? Yo veo sólo a una.
El primer cazador respondió:
-Pero si hay dos.
Y el segundo:
-Según veo hay una sola, y el reflejo del lago es sólo uno.
-No, hay dos -respondió el primer cazador-. Y el reflejo sobre las aguas tranquilas muestra a dos personas.
Pero el segundo repitió:
-Sólo veo a una.
Y el otro:
-Veo a dos personas, y muy claramente.
Y, aún hoy día, un cazador dice que la otra ve doble; mientras que el otro repite: "Mi amigo es algo ciego".

FIN

lunes, 22 de febrero de 2016

Hércules y la mariposa



Para A, una bailarina, una artista


El mundo no puede seguir como va. Y por mundo quiero decir los seres humanos, las relaciones entre ellos, y entre ellos y la naturaleza. No puede continuar la guerra implacable con saldos de muerte insostenibles. No puede continuar la desvalorización de la vida humana y sus realizaciones artísticas, científicas y culturales   más elevadas. No puede continuar la mercantilización de todo y de todos. No puede continuar el triunfo de la indiferencia, la apatía y el cinismo. No puede continuar la ceguera e indolencia  frente al poder transformador del amor, la compasión y la generosidad. ¡No puede continuar!

‘De poder, se puede’ dirá el cínico. Sí, es verdad. Pero esta vez lo que está  en riesgo es el reconocimiento de la naturaleza noble y superior del ser humano, la supervivencia de la especie humana  y del planeta en que habita, entre muchas otras cosas ¿Podemos darnos el lujo de seguir por la senda actual? Difícilmente. Quienes coincidan con este punto de vista inevitablemente resultarán preguntándose ¿Cuáles son, entonces, las posibilidades del cambio? ¿En manos de quién está? ¿De otros y no de nosotros? ¿De cada uno?

Las muchas posibles respuestas a estos interrogantes pueden agruparse al menos en dos grandes vertientes. La primera es aquella que descarga toda la responsabilidad en un abstracto  e indeterminado ‘otros’ alejando así la posibilidad de acción del ámbito individual y personal. Cambiar el mundo y transformarlo es tarea de otros: Los que se encuentran en los ámbitos de poder (político, económico, financiero, administrativo) y pueden tomar las grandes decisiones.  Son  los poderosos, quienes como hábiles titiriteros de este gran teatro, pueden manejar los hilos de una humanidad aparentemente inerme, inconsciente y subordinada.

Una segunda vertiente, resuena y recoge un cierto sentido de impotencia en el cual las voces de quienes se expresan, apabullados  por la magnitud de la tarea,  apuntan  a destacar su inferioridad  en número,  en  alcance e influencia de cara a  los prevalecientes  ámbitos de poder. De estas consideraciones solo resulta la parálisis, la inacción. Pareciera entonces que nos encontramos en la sin salida. ¿En dónde se encuentran los héroes destinados para acometer tan grandes hazañas, imposibles a toda luz?

Tal vez Hércules, el mítico héroe griego, evoca  el mejor ejemplo de quien logra lo imposible, lo sobrehumano. En razón del capricho de los dioses del Olimpo se ve obligado a elegir entre el vicio y la virtud, optando por ésta última. Sujeto de la ira de Hera, se ve condenado a cumplir penitencia por un terrible crimen cometido: los famosos doce trabajos de Hércules. Vencer lo invencible, modificar lo inmodificable, lograr lo imposible gracias a su extraordinaria fuerza,  potencia y astucia. No en vano llega hasta nuestros días el adjetivo ‘hercúleo’ para referirnos a aquello que exige un esfuerzo más allá de lo humano.  

Pero ¿Será definitivo que las grandes transformaciones y cambios se producen solo gracias a las poderosas fuerzas de ese abstracto ‘otros’? ¿Qué papel el común de los mortales,--que somos todos, estamos llamados a desempeñar? No acepto como respuesta a este interrogante ‘ninguno’.

Según la teoría del caos, bajo ciertas condiciones un pequeño cambio puede generar grandes transformaciones. Bien lo ilustra Ray Bradbury en su fabuloso cuento el Ruido de un Trueno[1]. En este sentido, resulta inspirador el  antiguo proverbio chino del cual toma su nombre el llamado efecto mariposa: “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo".  Esta imagen destaca las posibilidades de las pequeñas acciones como generadoras de grandes cambios.

Me resulta inevitable pensar en el texto de los Escritos Sagrados Bahá’is: “El mejoramiento del mundo puede ser logrado por medio de hechos puros y hermosos por medio de una conducta loable y correcta”. Esta es, en verdad, una forma del batir de las alas de la mariposa al alcance de todos. Aunque a veces hasta este  batir de las alas de una mariposa puede resultar una labor hercúlea. Pero ciertamente, vale la pena, produce su efecto y contribuye a la transformación.

 Foto: Karem Sánchez

                                                       



[1] http://www.xtec.cat/centres/a8031034/DEPARTAMENTS/LLENGUA_I_LITERATURA_CATALANES/PEPPARE/documents/Ray%20Bradbury%20-%20El%20Ruido%20de%20un%20Trueno.pdf

viernes, 15 de mayo de 2015

Porque su duración es diferente: El tiempo




Pensando en Jenny


Es raro. Mientras nos sale al encuentro, nos lleva en su torrente y  nos permea, sentimos el tiempo diferente. La eternidad de un segundo, lo efimero de un hora. El cambio de las cosas que nos permite reconocerlo. El tiempo... sempiterno, implacable, fugaz. 


Con el tiempo aprendes

Jorge Luis Borges

Con el tiempo aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de
alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo...empiezas a entender que los besos no son contratos, ni los
regalos promesas.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen
futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo...te das cuenta que casarse solo porque "ya me urge" es una
clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus
defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a
verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más
que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el
que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades
falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es
solo de almas grandes...

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy
probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún
día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios
multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el
terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que
amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser
amigo.... ante una tumba..., ya no tiene ningun sentido...

Pero desafortunadamente.... esto solo lo entendemos con el tiempo.


     Rio Pance, Farallones de Cali. Mayo 2015(Foto Karem Sánchez)


miércoles, 8 de abril de 2015

Desde los afectos

Hoy alguien me dio la oportunidad de encontrar este bello poema de Mario Benedetti y reflexionar...


Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo…
Que nadie establece normas, salvo la vida…
Que la vida sin ciertas normas pierde formas…
Que la forma no se pierde con abrirnos…
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente…
Que no está prohibido amar…
…
Que la agresión porque sí, hiere mucho…
Que las heridas se cierran…
Que las puertas no deben cerrarse…
Que la mayor puerta es el afecto…
Que los afectos, nos definen…
Que definirse no es remar contra la corriente…
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja…
Que negar palabras, es abrir distancias…
Que encontrarse es muy hermoso…
…
…
Que el por qué de los niños, tiene su por qué…
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad…
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana…
Que nunca está de más agradecer…
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo…
Que nadie quiere estar solo…
Que para no estar solo hay que dar…
Que para dar, debemos recibir antes…
Que para que nos den también hay que saber pedir…
Que saber pedir no es regalarse…
Que regalarse en definitiva no es quererse…
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos…
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo…
Que ayudar es poder alentar y apoyar…
Que adular no es apoyar…
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara…
Que las cosas cara a cara son honestas…
Que nadie es honesto porque no robe…
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo…
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte…
Que se puede estar muerto en vida..
Que se siente con el cuerpo y la mente…
Que con los oídos se escucha…
Que cuesta ser sensible y no herirse…
Que herirse no es desangrarse…
Que para no ser heridos levantamos muros…
Que sería mejor construir puentes…
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve…
Que volver no implica retroceder…
Que retroceder también puede ser avanzar…
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol…
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

Mario Benedetti